miércoles 27 de mayo de 2009

LO QUE DICEN LOS MUERTOS

Lo que dicen los muertos lo dicen con palabras que dejaron aquí, abandonadas a su suerte y en las manos de unos cuantos cazadores de palabras de muertos. Palabras de muerto son palabras de muerte disfrazadas de vida, revestidas de la vida que fueron y la belleza que exploraron (o la fealdad que sufrieron). Palabras de muerto son palabras con una vida perpetua, con un recorrido sin final. Sobre papeles viejos con palabras de muerto, con palabras de muerte, queda retratada la vida que fue. Todos nos acabamos y por temor a ese acabamiento [algunos] vamos dejando señales por el camino, por si fuera posible algún modo de regreso, por si fuera posible que alguien nos acompañe en ese viaje.
Palabras de muerto Benedetti, que se ha ido por ese camino dejando un millón de señales. Yo te acompaño siguiendo las señales, tus palabras de muerte, tus palabras de muerto que me atan a la vida, porque no queda otro remedio que vivir interpretando las señales, leyendo el interminable poema del mundo.
Palabras de otros muertos no tan rezados, no tan llorados, no tan recordados, pero no menos muertos con palabras de muerte con palabras de muerto. Hace unos años (pocos) se fue Martí i Pol dejando sus palabras de muerto palabras de muerte y se fue Vázquez Montalbán dejando sus palabras de muerte palabras de muerto. Fueron miles, cientos de miles, los que les lloraron como se llora a los hacedores de palabras de muerte palabras de muerto. Pocos días más tarde se iba otro hacedor de palabras de muerto palabras de muerte al que muchos conocían pero otros muchos no, porque no estaba tan de moda, porque es menos políticamente correcto conocer y celebrar a figuras más conservadoras (desde un presunto punto de vista político), porque para unos era catalán y para otros un catalán que a veces escribía en castellano o por lo que sea. El caso es que los dos primeros tuvieron sus homenajes y sus plañideras de forma unánime y multitudinaria, pero el último apenas dio que hablar, exceptuando algunos diarios y publicaciones que le dedicaron buena parte de su atención. A servidor, como poeta, es el que más le gustaba de los tres, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y que recuerdo con mucho cariño y con una casi sonrisa los versos de Benedetti, quiero transcribir un poema de Joan Perucho, en primer término, otro de Benedetti que es de los pocos que puedo recitar (en parte) de memoria, otro de Vázquez Montalbán y, ya puestos, uno de Martí Pol. Por cierto, que los cronistas no han parado de mostrar poemas de Benedetti musicados por Serrat, y a nadie se le ha ocurrido, por ejemplo, que un excelente cantautor llamado Enric Hernàez hizo lo propio en uno de sus discos (Oh poetas salvajes) consiguiendo una versión exquisita y digna de los mejores paladares musicales.


DESOLADA VISIÓ DE L'EBRE

Penso en aquesta aigua silenciosa
que va baixant.
S'atura com si sabés que és pensada
en la gran calor del desert.

Brillen els cotxes sota el sol,
sota questa pols que el vent s'emporta
cap a les terres de garriga,
ermes i assedegades, solitàries.

I veig les teves lentes aigües roges,
malenconiós riu que fuges
per un camí mil·lenari,
sense desig, sense fortuna,
mandrosament absort.

[Joan Perucho]



DESOLADA VISIÓN DEL EBRO


Pienso en esta agua silenciosa
que va bajando.
Se detiene como si supiese que es pensada
en el gran calor del desierto.

Brillan los coches bajo el sol,
bajo este polvo que se lleva el viento
hacia las tierras de garriga,
yermas y sedientas, solitarias.

Y veo tus lentas aguas rojas,
melancólico río que huyes
por un camino milenario,
sin deseo, sin fortuna,
perezosamente absorto.


[traducc. J. A. Arcediano]




MONSTRUOS

Qué vergüenza
carezco de monstruos interiores
no fumo en pipa frente al horizonte
en todo caso creo que mis huesos
son importantes para mí y mi sombra
los sábados de noche me lleno de coraje
mi nariz qué vergüenza no es como la de Goethe
no puedo arrepentirme de mi melancolía
y olvido casi siempre que el suicidio es gratuito
qué vergüenza me encantan las mujeres
sobre todo si son consecuentes y flacas
y no confunden sed con paroxismo
qué vergüenza diosmío no me gusta Ionesco
sin embargo estoy falto de monstruos interiores
quisiera prometer como Dios manda
y vacilar como la gente en prosa
qué vergüenza en las tardes qué vergüenza
en las tardes más oscuras de invierno
me gusta acomodarme en la ventana
ver cómo la llovizna
corre a mis acreedores
y ponerme a esperar o quizás a esperarte
tal como si la muerte fuera una falsa alarma.

[Mario Benedetti]






INÚTIL ESCRUTAR TAN ALTO CIELO
inútil cosmonauta el que no sabe
el nombre de las cosas que le ignoran
el color del dolor que no le mata
inútil cosmonauta
el que contempla estrellas
para no ver las ratas


[Manuel Vázquez Montalbán]




NOCTURN

A l'angle del carrer de París i l'Avinguda de Roma,
al bar "l'Estrella", les vigílies de festa,
s'encén un rètol lluminós que anuncia
una beguda d'origen nord-americà.
El barri és nou i trist,
amb cases magres, desiguals, i un aire espès
amb tuf de cuina pobra.
Als carrers sense asfalt s'hi formen tolls
i la llum hi escasseja.
Molts diumenges al vespre,
l'amo del bar "l'Estrella" encén altra vegada
el rètol lluminós i s'embriaga.
La proclama, agressiva, crema tota la nit.
Les dones que treballen
al primer torn i que es lleven de fosc
agraeixen el gest
amb un somriure de complicitat
carregat de tendresa.


[Miquel Martí i Pol]




NOCTURNO

En el ángulo de la calle de París y la Avenida de Roma,
en el bar "La estrella", las vísperas de fiesta,
se enciende un rótulo luminoso que anuncia
una bebida de origen norteamericano.
El barrio es nuevo y triste,
con pocas casas, desiguales, y un aire espeso
con tufo de cocina pobre.
En las calles sin asfalto se forman charcos
y la luz escasea.
Muchos domingos, al anochecer,
el dueño del bar "La estrella" enciende de nuevo
el rótulo luminoso y se embriaga.
La proclama, agresiva, arde toda la noche.
Las mujeres que trabajan
en el primer turno y se levantan
cuando aún esta oscuro
agradecen el gesto
con su sonrisa de complicidad
cargada de ternura.

[Traducc. J. A. Arcediano]





EL EXTRAÑO

a veces el extraño
se cuela entre los surcos del papel
y abandona
palabras de muerte palabras de muerto
en un intento estéril de parar las aguas
a veces el extraño
te habla desde dentro
con la voz gastada
por tanta sequía
a veces en su nombre dejas también palabras
de muerte de muerto
de íntimo enemigo
que espera
en vano
el año de la lluvia.

[J. A. Arcediano]



domingo 17 de mayo de 2009

UN PLACER, SEÑORAS



Durante estos últimos días he tenido el placer de conocer personalmente a María Victoria Atencia, poeta malagueña de larga trayectoria y de lírica intensa, medida y musical. Presentarla en el ciclo De pensament, paraula i obra me permitió releer gran parte de su obra y comprobar personalmente con qué facilidad y naturalidad se desprende de toda obligación respecto al juicio crítico acerca de sus versos. Eso es cosa de los críticos, dice con buen criterio y sin complejos. Yo bastante tengo con escribir los poemas. Qué razón tiene y qué ejercicio tan sano y humilde. Creo que el poeta conoce a medida que escribe, y no siempre (como dice Mª Victoria) acaba de comprender aquello que ha creado. Sólo puede dar razón de una intuición poderosa, que le empuja a la escritura y que la abre los caminos del verso. Quede aquí el testimonio poético de María Victoria Atencia, una de las grandes voces de nuestra lírica.





HISTORIA


Oh trance de los míos, vivido en propia piel:
sé benigno conmigo.
Si en todo fin está
la huella del comienzo,
déjame holgar despierta con esta historia mía
el resto de mi muerte.






De un modo diferente (gracias a un regalo inesperado) he podido leer algunos poemas de otra excelente autora, muy distinta -desde un punto de vista estético- a Mª Victoria; lejana geográficamente, pero de su misma generación (al menos desde un enfoque meramente cronológico). Idea Vilariño, uruguaya, recientemente fallecida y difícil de olvidar por su dicción sencilla y contundente, reiterativa y ágil, cercana e inquietante:


























QUÉ HORROR



Qué horror
si hubiera dios
y si esas dos estrellas
pequeñas parpadeantes y gemelas
fueran los dos ojitos
mezquinos
acechantes
malévolos
de dios.

domingo 25 de enero de 2009

REGRESO AL CUADERNO ABANDONADO

Desde que en septiembre dejase nota de mi viaje a México, han sucedido un buen número de cosas que, de un modo u otro han influido en mi estado de ánimo. Algunas han sido agradables, otras tristes y duras. Todas ellas han conformado un final de año intenso y difícil de digerir.
El día 3 de octubre recibí el Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere, en su modalidad de poesía en castellano, por mi libro La verdad del frío. Fue un momento de gran felicidad y de una enorme satisfacción, porque significa un importante espaldarazo a mi trabajo como poeta, además de la posibilidad, hecha realidad, de publicar el libro en una excelente editorial (La garúa libros), dentro de un catálogo lleno de magníficos poetas, con una buena distribución y en una edición cuidada y elegante. Creo que no se puede pedir más, y no pido más.
En noviembre participé en el periplo literario epañol de Laura Fernández MacGregor Maza, haciendo mi pequeña contribución a la difusión de su poesía en nuestro país, con mi humilde intervención en las presentaciones de Barcelona (librería Catalònia) y Madrid (Embajada de México), amén de la Revista Efímera del Aula de Poesía de Barcelona, en la que Laura fue nuestra invitada.
También durante esos días de noviembre tuve el placer de participar en las jornadas de la Asociación de Escritores Noveles (AEN), que tuvieron lugar en Barcelona (Centre d'Estudis Jurídics de la Generalitat de Catalunya) y a las que también asistió como invitada Laura Fernández MacGregor. Desde aquí doy la enhorabuena a Rubén García Cebollero por la organización de dicho evento y por el entusiasmo y el amor a la literatura que demuestra en tales cometidos. Es una suerte que hombres de talento como el suyo decidan implicarse hasta ese punto para crear cauces por los que pueda circular la creación literaria de tantas personas.
A finales de noviembre, el cáncer se llevó a mi padre, después de más de tres años de lucha y sin haber bajado nunca los brazos, sin haber perdido nunca las ganas de vivir y de salir adelante. Todavía hoy, justo dos meses después, me parece imposible que ya no esté, y que no vaya a estar nunca más, pero la vida nos guarda estos trances a todos, y trato de mirar al frente y de seguir, sea como sea. Nada más, y nada menos.
Después de eso, he continuado, con las escasas fuerzas que mis ánimos me concedían, con mis actividades en el Aula. En diciembre presenté a la poeta Luisa Castro en la biblioteca Mercè Rodoreda de Barcelona, dentro del ciclo De pensament, paraula i obra. Fue un placer sumergirme en su poesía y tener la ocasión de conocerla personalmente. En la Revista Parlada nos visitaron Raquel Casas y Joan Carles Gonzàlez Pujalte. Pocos asistentes al acto, pero una intensidad poética altísima y un agradable encuentro en el que los poetas recitaron, explicaron y matizaron detalles respecto de su obra y mantuvimos una charla amena y constructiva.
Mientras todo esto sucedía, durante diferentes días de noviembre y diciembre moderé varios clubes de lectura en bibliotecas de Badalona, con las novelas Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías, l'Ombra de Caín, de Joan Solana (que estuvo presente en el coloquio), KL Reich, de Joaquim Amat Piniella y Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy, de Eduardo Mendicutti. Ha sido una experiencia refrescante, porque la lectura de esas novelas me ha proporcionado un pequeño acercamiento a la narrativa contemporánea de nuestro país, y porque las personas que participan en los clubes son encantadoras y te ofrecen, a veces, visiones sorprendentes de los libros y una simplicidad envidiable a la hora de reflexionar sobre sus contenidos.
Ojalá tuviese tiempo y ánimos para poder hablar en este cuaderno de este tipo de cosas con la calma y la paciencia que cualquier reflexión necesita, pero soy, como casi todos, un esclavo del tiempo, y un poco, también, de mi propia pereza. Esa es la verdad.
Dejo nota, brevemente en imágenes, de la estancia de Laura en Barcelona.

De la Revista Efímera del Aula de poesía de Barcelona



[Carolina Farrés y Albert Gil, en la Revista Efímera, interpretando Desprendimiento, de Laura Fernández MacGregor, versión musical del propio Albert Gil]





[La actriz Cristina Fabregat, recitando poemas de Perlas
de pasión y pensamiento II
, de Laura Fernández MacGregor]





[Laura Fernández MacGregor Maza, dando lectura a algunos de sus poemas, sobre la tarima de Cincómonos]



De la presentación de Perlas... en la Librería Catalònia


[José Iturriaga, Laura Fernández MacGregor, servidor,
Edwin Franco y Marcenia Baqués, promotora de los eventos
literarios de Laura en España]


[José y Laura, durante la intervención del primero]


[Laura se dirige a los asistentes, antes de recitar, Iturriaga
a su derecha, servidor a su izquierda]


[José, Laura, servidor y Edwin Franco]


[Edwin recita algunos poemas del libro]


[Se une al grupo Rubén García Cebollero, para recitar algunas
de sus versiones al catalán de poemas
de Laura]



[Laura y Rubén]



[Edwin, Laura, Marcenia y Rubén]



[Elías, José, Sammy, servidor y Edwin, siguiendo la
intervención de Rubén, junto a Laura]




[La foto de familia: José, Elías, Rubén, Rosa -mi compañera-, Laura,
Sammy, Edwin, Marcenia y servidor]



domingo 14 de septiembre de 2008

MÉXICO: AMISTAD Y POESÍA

Como ya sabéis, porque lo mencioné en este mismo cuaderno hace tiempo, durante los días 23 al 30 del pasado mes de agosto tuve la suerte de disfrutar de una agradable estancia en México, por cortesía de mi amiga la poeta Laura Fernández MacGregor Maza y de Sammy Barragán que me recibió en su casa. El motivo del viaje fue la presentación del libro de Laura, Perlas de pasión y pensamiento II, pero la semana fue intensa, literariamente hablando, gracias a la cortesía de Eduardo Luis Feher, profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM, escritor, periodista y conductor de un programa de Radio UNAM al que asistimos en calidad de invitados Laura y un servidor, para hablar de poesía y recitar algunos de nuestros poemas. Además de esto, Eduardo tuvo la gentileza de invitarnos a participar en un recital poético en la mencionada universidad, junto con Arturo Morell y Bárbara Schetino. Estoy gratamente sorprendido de la cantidad de mensajes recibidos durante nuestra presencia en el programa y del gran número de estudiantes y profesores que se acercaron hasta el auditorio en que tuvo lugar el recital para escuchar nuestros versos y charlar con nosotros. Es estupendo haber podido comprobar por mí mismo cómo los mexicanos se interesan por esta clase de eventos y participan activamente en ellos.



[en la UNAM, recitando poemas, de izquierda a derecha: Bárbara Schetino,
Arturo Morell, Laura Fernández MacGregor, el Director de la Facultad de Derecho,
Eduardo Luis Feher y un servidor]




[tarjetón virtual de la presentación de
Perlas de pasión y pensamiento II
]




La presentación, que se celebró en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio Nacional de Bellas Artes, con el aforo completo y una excelente acogida por parte de los asistentes, fue todo un éxito. Unas doscientas personas se dieron cita allí y compartieron con Laura ese momento especial que constituye para todo autor la llegada de un nuevo libro. Familiares y amigos de la poeta, artistas, escritores, periodistas y algunos curiosos se dieron cita en tan hermoso y regio marco para conocer sus nuevos poemas y brindaron con ella en la terraza del Palacio, disfrutando de una agradable velada.


[En el Palacio de Bellas Artes, durante la presentación de Perlas de pasión y pensamiento II, de izquierda a derecha, el Dr. José Jorge Prado, Eduardo Luis Feher, Laura Fernández MacGregor y servidor]

Fue un gran placer para mí tomar parte activa en el acto y poder hablar durante unos minutos de la obra de Laura y más concretamente de este Perlas de pasión y pensamiento II, que sigue, de algún modo, la estela de sus anteriores libros, en cuanto continúa ofreciendo esas altas dosis de erotismo a que nos tiene acostumbrados a sus lectores, pero que se va decantando hacia una mayor capacidad de síntesis, hacia una mayor concentración del lenguaje, sin abandonar la sencillez que la caracteriza ni la forma directa de abordar las cuestiones más íntimas del "yo". Este Perlas... tiene, además, la peculiaridad de haber servido para practicar una revisión de algunos poemas anteriores, que vieron la luz hace algunos años, a los que la autora ha aplicado similares principios que a sus nuevas creaciones, obteniendo así nuevas versiones que, sin duda, mejoran considerablemente las anteriores, y demuestran que la poesía es un proceso que sólo tiene fin cuando el poeta renuncia a seguir persiguiendo la perfección formal del poema. La dinámica creadora de Laura Fernández MacGregor se ha fortalecido y la poeta se revela capaz de superarse en el trabajo de pulir su obra y darle a nivel formal una mayor fuerza y capacidad para conmover al lector. Pero no voy a obviar que en la poesía de Laura tienen también espacio otros temas, como la revisión por parte del "yo" de aquellas circunstancias en las que no se ha sentido capaz de ejercer su libertad y su capacidad de elección, la entonación abierta y sincera del "carpe diem" horaciano, la solidaridad con los otros o los homenajes a algunas de las personas que han dejado huella en su vida. Quiero, desde aquí, dar una vez más la enhorabuena a Laura por el libro y por los logros que va asumiendo como poeta, y mandarle un abrazo cariñoso y mi agradecimiento por haber querido contar con mi pequeña aportación al alumbramiento de su última criatura poética.
Al margen de los eventos literarios, he podido disfrutar de la compañía de mis nuevos amigos mexicanos, de su generosa hospitalidad y de su trato cálido y cariñoso. De una gastronomía exquisita, de algunos lugares de gran belleza, como Tepoztlán, Taxco, México D. F. (impresionante), la ciudad de Cuernavaca y, cómo no, del tequila y el mexcal.




[Con Edwin (centro) y Sammy (con gorra),
brindando en una taberna de Tepoztlán]




[de izquierda a derecha, Sammy, Laura, Edwin y Elías.
Al fondo, Taxco]


[junto a Laura Fernández MacGregor Maza, con
el mismo
decorado de fondo: la preciosa ciudad de Taxco]



[vendedores en el mercado de Taxco]


Quiero aprovechar para enviar desde aquí un abrazo a Laura, Sammy, Edwin, Elías, Eduardo Luis, Jorge y Blanca, Serrano y Norma, Gregorio, Cristina, Míriam, Bárbara, Arturo, Gustavo y todas las demás personas que han hecho que esos días sean inolvidables.
Muy pronto, durante el próximo mes de noviembre, tendremos de nuevo a Laura en Barcelona, presentando aquí su Perlas de pasión y pensamiento II, en el marco de las Jornadas Literarias AEN 2008 (día 8 de noviembre a las 20,00 horas. Escola d'Administració Pública de Catalunya, C/ Girona, 20), y el día 11 de noviembre en un emplazamiento aún por confirmar. Será un placer volver a escuchar sus versos y disfrutar de su compañía.

Transcribo a continuación un poema que Laura, cariñosamente, me ha dedicado. Disculpad este pequeño ataque de egomanía, pero me apetece mucho compartir sus versos con todos los que os acerquéis a este cuaderno.

DESCUBRIENDO LOS BOSQUES DE WISCONSIN
PARA J.A.ARCEDIANO


Te fuiste, y huí a los Bosques de Wisconsin

en pos de tu aura deseada.

Solamente encontré una mística neblina

que caprichosa se cuneaba

en las ramas aromáticas de las coníferas bastas.


Creí vislumbrar tu esencia, pero me evadió, ligera.

Quedó tan sólo una estela que se mezcló sutilmente

entre los destellos de luz que parpadeaban apenas

dentro de tu idílico bosque.


Hurgué los recovecos y las enmohecidas plantas.

Mis entristecidos ojos destilaron humedades

que deslizaron lento sobre las enredaderas

que se asían, esperanzadas, a los vetustos troncos

en su afán por atisbar un pedacito de cielo.


Arcediano; (mi poeta querubín)

si algún día regresas a tus Bosques de Wisconsin

podrás seguir mi rastro con las perlas diminutas

que dejaron mis copiosas lágrimas.

Ellas son fiel testimonio de que paseé, embelesada,

tu bello bosque encantado... y que al fin

bajo un pino aislado, hallé tu atesorado secreto:

la pura y destilada esencia de tu inmensa melancolía.

La sentí tan desamparada, tan sola, tan olvidada

que con esmerado cuidado y la más dulce empatía

dejé guardada a su lado

mi añoranza de ti.

Agosto 31, 2008


jueves 11 de septiembre de 2008

INVISIBLES E INDIVISIBLES

Hace unos días recibí un envío postal procedente de Palma de Mallorca. Llegaba con más de dos semanas de retraso y ya había empezado a inquietarme sobre el incierto destino del paquete. Afortunadamente, una mañana abrí el buzón y allí estaba el aviso de correos, fechado el día 22 de agosto (aunque estábamos a 5 de septiembre). Remitente: el poeta Federico Gallego Ripoll, con quien había tenido una conversación telefónica a principios de agosto, en la que me anunciaba el envío. Contenido: libros, poesía de la mejor cosecha, que me augura algunas lecturas emocionantes (a juzgar por lo que ya he podido leer) y una carta inolvidable de Federico, hombre pulcro y cuidadoso en la presentación, entrañable y exquisito en sus palabras, afectuoso y solidario en su intención. En la misiva (que no voy a reproducir, por razones obvias) me habla de poesía, de la libertad de que gozamos los poetas "invisibles" (utilizando su acertada terminología) y de mi libro Los bosques de Wisconsin, que le hice llegar hace algún tiempo, poco después de que nos conociéramos en una visita suya a Barcelona con motivo de su participación en el ciclo De pensament, paraula i obra, del Aula de Poesia. A través de sus palabras pude ver claramente a un hombre que vive la poesía, que la siente profundamente dentro de sí y que sabe buscarla y hallarla en las cosas que le rodean, y también en los poemas que llegan hasta sus manos. Cómo se acerca al poema sin prejuicios, con toda la amplitud de los sentidos, y lo lee, lo dice, lo escucha, lo palpa, lo huele, lo bebe, lo respira para hacerlo suyo, si el poema quiere darse a él, si está escrito para que él y todos los demás "él" a los que pueda alcanzar estén en disposición de apropiárselo, tomarlo para sí y guardarlo para siempre en su interior. Esa carta me hizo apreciar, una vez más y con toda intensidad, que la poesía, además de las satisfacciones o preocupaciones que pueda proporcionarnos a los que nos dedicamos a ella, nos da, por encima de todo, la posibilidad de conocer amigos excepcionales, buena gente con la que compartir momentos agradables, inquietudes e ideas. Gracias, amigo Federico, por tus cálidas palabras y, sobre todo por ese amor que demuestras a la poesía y ese cariño y esa solidaridad con los poetas; por saber hacer de todo ello algo especial y hacer que los demás nos sintamos especiales en este oficio a veces ingrato de amontonar versos sobre nuestras espaldas.

Empecé la lectura de Los poetas invisibles (y otros poemas), V Premio Emilio Alarcos (Visor, 2006), y ya no pude detenerme hasta el final del libro, con su apoteósico "Lo desandado", mezcla -creo- entre poema de amor y poética, que emociona por su belleza y por la implicación del "yo" con el objeto, profunda y trascendente, hasta definir la existencia en términos de necesidad, de deseo y de vacío cuando el yo se despoja del objeto de deseo. Después de los invisibles, dediqué una mirada rápida a los otros libros, e hice un hallazgo que me resultó conmovedor. Siempre me han interesado especialmente los poemas que hablan de la poesía y de la figura del poeta. Todavía recuerdo los versos de García Montero en su maravilloso "Figura sin paisaje", en Habitaciones separadas:


FIGURA SIN PAISAJE



He vendido mi alma dos veces al diablo
por monedas de niebla y curso clandestino
en países que nadie se ha atrevido a fundar.
Un realista que vive el mundo de los sueños,
un soñador que quiere vivir la realidad.
Mal destino es el tuyo, así te va.




Algunas veces, cuando he participado en lecturas, he recitado ese poema diciendo siempre: "voy a recitar un poema mío que escribió Luis García Montero", para que los asistentes, con ese juego, esa broma, pudiesen comprender hasta qué punto había llegado a identificarme con esa "figura sin paisaje" y con esa idea, digamos romántica, aunque no por ello menos real, del poeta.
Ahora, en Quién, la realidad de Federico Gallego Ripoll (Premio Jaén de poesía, Hiperión, 2002) he encontrado otro de esos poemas que hubiera querido escribir yo, y que ya considero mío, por la manera en que me siento implicado con su contenido y por la belleza con la que Federico retrata las que podrían ser señas de identidad, a mi entender, de cualquier poeta.
Transcribo la pieza.


NINGÚN POETA EXISTE

El que no soy, y escribe, ama la música.
Ningún poeta existe. Como humo
o pavesa, se limita
a copiar el temblor que en el agua produce
el vuelo del avión o el pájaro asustado.
Es quien antes lo advierte.
El poeta
es el trozo de muro sobre el que el sol proyecta
el alma del vitral,
quien al mojar
sus manos en el río siente
en el frescor que escapa
el latido del corazón de cada
pez, de todos los peces.
Ningún poeta existe,
pero te cuenta, sin cesar,
lo que la vida ve desde tus ojos.

Gracias, Federico, por tu poesía y por tu amistad (y disculpa por no haber sabido alinear los versos tal y como tú los escribiste, pero es que no consigo dominar esta máquina extraña que llamamos ordenador). Algunos seremos tan invisibles como ciertas miradas quieran hacernos, pero otros -como tú- con sus escritos y con su actitud, se presentan como hombres enteros, de una pieza, y se hacen visibles a golpe de verso e indivisibles del poeta que llevan dentro.

jueves 4 de septiembre de 2008

Verónica Québec o la lírica del desamor

De regreso de mi breve pero intenso viaje a México, con motivo de la presentación del libro de mi querida amiga Laura Fernández MacGregor Maza, Perlas de pasión y pensamiento II, del cual trataré en un futuro próximo, cuando haya asimilado todas las sensaciones de esos entrañables momentos; reincorporado ya a mis actividades habituales (las lícitas y las delictivas, entre las últimas la poesía) quiero enviar un saludo cariñoso a la poeta Verónica Québec, de Mataró, que en los primeros días de agosto tuvo la amabilidad de enviarme un poema destinado a este humilde cuaderno. Verónica es una poeta joven y atrevida que, entre otras cosas, recrea con mano diestra en sus versos escenas de diálogo y auto diálogo en las que se describe la parte "más oscura", por decirlo de algún modo, de las relaciones de pareja. En esos poemas se intuye y se adivina cuánto dejamos de nosotros mismos en cada relación, cuánto se va con cada amor perdido, cuánta distancia separa a veces a hombres y mujeres y con cuánta estulticia nos conducimos en ocasiones. Una poeta dura y a la vez tierna, de un realismo estremecedor y al mismo tiempo capaz de envolver sus palabras en un velo de sobrecogedora melancolía. Gracias por tus versos, Verónica, y por tu amistad. Espero ver pronto publicado un libro tuyo, porque creo que tu poesía lo merece. Transcribo el poema de Verónica, en catalán, y a continuación ensayo una traducción al castellano.

Parets de mon projecte
que encara es mantenen fermes.
Les finestres miren
cap a una ciutat llunyana.
Tu dorms allà
amb el coixí de rancor.
Mon gat sense sostre
esgarrapa la mà
que t´envia cartes.
Regalims de sang
que no vols eixugar-me.

Asseguda en el sofà espellifat
per les agulles de l´ansietat,
sobre les ruïnes de mon projecte,
t´espero amb la desesperança...
d´un desglaç.



Verónica Québec




Paredes de mi proyecto
que todavía se mantienen firmes.
Las ventanas miran
hacia una ciudad lejana.
Tú duermes allá
sobre la almohada del rencor.
Mi gato sin techo
araña la mano
que te envía cartas.
Hilos de sangre
que no quieres enjugarme.

Sentada en el sofá despellejado
por las agujas de la ansiedad,
sobre las ruinas de mi proyecto,
te espero con la desesperanza...
de un deshielo


Verónica Québec
(traducc. J. A. Arcediano)

martes 12 de agosto de 2008

METÁFORAS ENMARCADAS

La poesía, como territorio libre de creación, es, por definición, enemiga de límites formales y conceptuales. En nombre de esa libertad creativa, desde hace algunas décadas, se han revelado una serie de voces poéticas que basan su trabajo no sólo en la palabra escrita, sino en la imagen (con todas sus posibilidades y materiales) y en la combinación de ambas. Resultado de esta experimentación es lo que conocemos como poesía visual (y pido disculpas por mis torpes balbuceos para hacer esta introducción). Uno de sus máximos exponentes es Gustavo Vega (León, 1948) cuya obra fue expuesta en su ciudad natal esta primavera, en una muestra que abarca treinta años de su producción. Os reproduzco uno de los artículos que se publicaron con motivo de la exposición, aparecido en Diario de León.



El lirismo delirante de Gustavo Vega

Luis Artigue


El Edificio Fierro, detrás del Teatro Emperador, es el momento en el que uno sale como sin querer de la luz prestigiosa de las calles céntricas y traspasa esa línea invisible tras la que empieza lo anexo, lo urbano de otro modo, lo demasiado real. Y todo tiene cierta luz solitaria hecha de brillos de primavera antigua y perspectivas alargadas por la soledad. Pero, en ese edificio gris y triste como el pañuelo de una muerta, hay ciertas escaleras anchas, percheronas, que llevan a una sala de exposiciones que últimamente no deja de sorprendernos.

Deténganse. Pongan una mano ante su propio rostro para que haya un poco de sombra en sus ojos. Es el brillo de lo nuevo. La poesía visual, un compendio de palabra, imagen, fotografía, pintura, escultura y noches de amor loco con cuerdas, viene a hablarnos hermosamente de esta época nuestra tan ecléctica, sincrética y multicultural, y por eso elabora ante nuestros ojos un discurso avanzado y profundo que responde a las exigencias intelectuales y estéticas de la contemporaneidad.

O dicho de otro modo: la poesía visual es un loco mestizo que sentado en el filo de una acera mira a la luna mientras toca el bongó. Sí, de hecho la poesía visual es un pastiche, una paella estética, un modo de hacernos saber que toda la materia puede ser material –material creativo, claro-, sí, todo es poético, eso es, eso, esto: la técnica mixta como propuesta vital. Miren, la poesía visual es un modo que ha encontrado el ser humano de decir que la pureza ya no es un valor, que lo sublime es la mezcla, que ha quedado atrás lo único, que dentro de nosotros hay muchos yos, y por eso todos somos legión.

Así la poesía visual, ese ruido que los sabios llaman música, eso raro y hermoso que nosotros no podemos entender ni olvidar, se ha adueñado ahora del Edificio Fierro hasta convertirlo en una metáfora de todo y de nada, del pasado y del futuro, de la modernidad y el clasicismo; una extraña metáfora de lo que somos y lo que queremos ser.

Hay pues en ese edificio una sucesión de momentos de lirismo delirante: son cuadros con menos colores que palabras, esculturas postsurrealistas que explican y confunden como pesadillas, fotocomposiciones, poemas visuales, interconexiones, iluminaciones compartidas, obras en las que la palabra no convive con la imagen, como era de esperar en una exposición así, sino que la palabra es imagen, claro, pues su valor, más que lingüístico, es fundamentalmente plástico. Son metáforas enmarcadas. Cada pieza, mera parte del todo, constituye un punto de partida para la meditación, como los koan del zen.

Esculturas esquizofrénicas. Ese momento en el que la imaginación, que pudo ser locura, más bien se convierte en arte siguiendo los pasos pioneros de El Bosco, y las huellas imposibles de los surrealistas, y las pisadas esenciales de Paul Celan y José Ángel Valente… Son poemas espaciales… Iluminaciones compartidas… Interconexiones opiáceas... Fotocomposiciones... Pintura... Poesía... Música… La creatividad humana es una y políglota. Oh, acostumbrado uno al papel cebolla del cielo de León, entra de pronto en esta exposición y cree renovarse al ponerse en contacto con algo tan frágil, inteligente, complicado y magnético que debe de ser la libertad misma.

Es cierto, hay gente fascinante en este mundo nuestro -casi ángeles infiltrados- cuya curiosa alma se refleja en lo creado. Gente que deslumbra, se aproxima y pasa como los faros de un Ford Fiesta en la noche oscura de estos tiempos…

Antes de que se vaya, les recomiendo la exposición de Gustavo Vega.


Diario de León. Sección El Aullido.

Sábado 5 de abril de 2008